LOS JUEGOS DE POSICIÓN: FUNDAMENTO E IDENTIDAD
De
todos es sabido que la idea de juego que impulsó Johan Cryff y la
escuela holandesa en general, está basada en un juego vertical,
agresivo, incisivo y basado en la asociación de buenos futbolistas, en
esos a los que les gusta tener el balón, esos que hacen bueno al
compañero y en general, futbolistas que generen juego no sólo por sus
dotes técnicas sino también por su inteligencia. Lo que resulta
necesario remarcar y recordar, es que ese tipo de juego nace ya desde
una manera de entender no sólo el juego en sí mismo, sino desde una
perspectiva definida en su método de entrenamiento y en su idea de
juego; y especialmente respetando la esencia del juego de posición.
Éstos, no sólo combinan aspectos relacionados con la conservación de balón, que es una característica clara de esta “filosofía” de juego, sino que además los hacen potenciando la relación entre jugadores en función de su posición en el terreno de juego. Así pues, se da un salto de calidad desde el punto de vista de la especificidad, dado que no es un rondo en sí mismo, ni una posesión al uso, ni siquiera una aplicación sin más, sino que combina todas y cada una de ellas dándole al entrenamiento, al juego y finalmente al jugador, la posibilidad de desarrollarse dentro de una situación real desde el punto de vista posicional; es decir, va a experimentar una situación lo más parecida posible al partido, teniendo en cuenta lo que positivamente eso supone.
Analizando esta tipología de juegos o ejercicios, nos damos cuenta de algunos rasgos que lo definen claramente. Por ejemplo, cabe mencionar que vamos a fomentar diversas líneas de pase tanto en amplitud como en profundidad, siendo ésta última, consecuencia de la primera, puesto que a partir de esta amplitud nos permitirá crear espacios en los pasillos interiores. Otro elemento clave en este tipo de juegos es el concepto de “hombre libre”, y para ello se buscan continuamente superioridades a la espalda de la línea de presión. Además, y ésta es una característica clara de concepto de juego que Cryff inculcó en el Barcelona, es la formación de continuos triángulos, que permiten ir jugando y buscando al llamado “tercer hombre” que suele aparecer desde 2ª línea sorprendiendo a la zaga contraria.
Así pues, con ello conseguimos entre otras cosas, buscar diversidad de asociaciones entorno al balón, con infinidad de posibilidades de pase, y que si hay una pérdida, dicha acumulación de jugadores en torno al mismo nos permita rápidamente realizar una presión que imposibilite al contrario realizar su transición defensa-ataque y formar el contraataque; y a su vez, deshacer el juego del rival a partir de no romper el nuestro llevándonos a la idea de atacar bien para defender bien y viceversa. Pero claro, la dificultad está en saber aplicar eso en el entrenamiento y que el equipo lo asuma como propio y lo lleve a cabo en los partidos.
ENTRENAMIENTO DEL JUEGO DE POSICIÓN
Son varios los tipos de tareas que podemos utilizar para mejora esta idea de juego, y son, desde mi punto de vista, las siguientes:
- Los rondos en superioridad numérica ofensiva, en el que se fomenta la toma de decisión continua, en espacios reducidos y en un pequeño intervalo de tiempo. Nos ayuda a perfilarnos, dar apoyos con sus correspondientes líneas de pase, juego corto con descarga y cambio,…
- Las posesiones sin estructurar, en el que a pesar de no jugar por posiciones, nos permite dar confianza en la conservación del balón, trabajar líneas de pase en amplitud y profundidad, los cambios de orientación, la velocidad en el juego y las transiciones (no tanto su estructura, pero sí su intención e intensidad).
- Los juegos de posición, propiamente dichos, como hemos comentado, que aportan especialmente una conciencia real al jugador de lo que debe hacer en cada momento y en base a su posición natural en el campo, su asociación con compañeros de su línea y/o sector y una perspectiva más definida de su rol en el equipo. O sea, son, desde mi punto de vista, el fundamento de la idea de juego de cualquier equipo.
- Los juegos de líneas, que nos ayudan a buscar progresar en el juego a partir de ir creando superioridades numéricas en cada una de las líneas de juego.
– Las situaciones simuladoras preferenciales (SSP), orientadas a conceptos del juego de posición. Son tareas de juego que tratan de buscar situaciones lo más cercanas a la realidad posible, y que condicionamos para conseguir potenciar todos aquellos elementos que queremos mejorar. Se fundamenta en un enfoque estructurado en el que se considera que dentro del juego interactúan diferentes elementos entre sí, tales como aspectos cognitivos (toma de decisición), condicionales (físicos), coordinativos (aspectos técnicos), socio-afectivos, emotivo-volitivo (voluntad, deseo) y creativo-expresivo (desarrollo personal). Por lo tanto, se centra, a diferencia de otros métodos de entrenamiento, en el desarrollo integral del deportista, no ofreciendo la respuesta al jugador, sino sentando las bases para que sea él mismo quien busque soluciones. En este caso, podríamos hablar de partidos condicionados en el que buscamos que aparezcan todas estas estructuras.
Al final de la cuestión, lo que deducimos de esta reflexión, más allá de las aportaciones técnico-tácticas de los juegos de posición en la idea de juego del equipo, es que forman parte de la identidad de esta filosofía de juego, son el ADN de su fundamento teórico y epistemológico y definen perfectamente el concepto de juego de un equipo.
Éstos, no sólo combinan aspectos relacionados con la conservación de balón, que es una característica clara de esta “filosofía” de juego, sino que además los hacen potenciando la relación entre jugadores en función de su posición en el terreno de juego. Así pues, se da un salto de calidad desde el punto de vista de la especificidad, dado que no es un rondo en sí mismo, ni una posesión al uso, ni siquiera una aplicación sin más, sino que combina todas y cada una de ellas dándole al entrenamiento, al juego y finalmente al jugador, la posibilidad de desarrollarse dentro de una situación real desde el punto de vista posicional; es decir, va a experimentar una situación lo más parecida posible al partido, teniendo en cuenta lo que positivamente eso supone.
Analizando esta tipología de juegos o ejercicios, nos damos cuenta de algunos rasgos que lo definen claramente. Por ejemplo, cabe mencionar que vamos a fomentar diversas líneas de pase tanto en amplitud como en profundidad, siendo ésta última, consecuencia de la primera, puesto que a partir de esta amplitud nos permitirá crear espacios en los pasillos interiores. Otro elemento clave en este tipo de juegos es el concepto de “hombre libre”, y para ello se buscan continuamente superioridades a la espalda de la línea de presión. Además, y ésta es una característica clara de concepto de juego que Cryff inculcó en el Barcelona, es la formación de continuos triángulos, que permiten ir jugando y buscando al llamado “tercer hombre” que suele aparecer desde 2ª línea sorprendiendo a la zaga contraria.
Juanma Lillo, lo resume así: “No toques si no buscas generar nada.
Tocar para superar líneas. Buscar el tercer hombre y la segunda acción
(dejar de cara); dejar al más alejado. Generar superioridades en la línea siguiente. No tocar lateralmente si no provocas nada…”
Así pues, con ello conseguimos entre otras cosas, buscar diversidad de asociaciones entorno al balón, con infinidad de posibilidades de pase, y que si hay una pérdida, dicha acumulación de jugadores en torno al mismo nos permita rápidamente realizar una presión que imposibilite al contrario realizar su transición defensa-ataque y formar el contraataque; y a su vez, deshacer el juego del rival a partir de no romper el nuestro llevándonos a la idea de atacar bien para defender bien y viceversa. Pero claro, la dificultad está en saber aplicar eso en el entrenamiento y que el equipo lo asuma como propio y lo lleve a cabo en los partidos.
Como dice Matías Manna en Paradigma Guardiola: “Jugar
a tocar, a dar pases, lo hace cualquiera. Entrenar metodológicamente
para generar eso y obtener beneficios en el juego mediante una
estructura global que contemple este modelo de pensamiento, es para
pocos”.
ENTRENAMIENTO DEL JUEGO DE POSICIÓN
Son varios los tipos de tareas que podemos utilizar para mejora esta idea de juego, y son, desde mi punto de vista, las siguientes:
- Los rondos en superioridad numérica ofensiva, en el que se fomenta la toma de decisión continua, en espacios reducidos y en un pequeño intervalo de tiempo. Nos ayuda a perfilarnos, dar apoyos con sus correspondientes líneas de pase, juego corto con descarga y cambio,…

- Las posesiones sin estructurar, en el que a pesar de no jugar por posiciones, nos permite dar confianza en la conservación del balón, trabajar líneas de pase en amplitud y profundidad, los cambios de orientación, la velocidad en el juego y las transiciones (no tanto su estructura, pero sí su intención e intensidad).

- Los juegos de posición, propiamente dichos, como hemos comentado, que aportan especialmente una conciencia real al jugador de lo que debe hacer en cada momento y en base a su posición natural en el campo, su asociación con compañeros de su línea y/o sector y una perspectiva más definida de su rol en el equipo. O sea, son, desde mi punto de vista, el fundamento de la idea de juego de cualquier equipo.

- Los juegos de líneas, que nos ayudan a buscar progresar en el juego a partir de ir creando superioridades numéricas en cada una de las líneas de juego.

– Las situaciones simuladoras preferenciales (SSP), orientadas a conceptos del juego de posición. Son tareas de juego que tratan de buscar situaciones lo más cercanas a la realidad posible, y que condicionamos para conseguir potenciar todos aquellos elementos que queremos mejorar. Se fundamenta en un enfoque estructurado en el que se considera que dentro del juego interactúan diferentes elementos entre sí, tales como aspectos cognitivos (toma de decisición), condicionales (físicos), coordinativos (aspectos técnicos), socio-afectivos, emotivo-volitivo (voluntad, deseo) y creativo-expresivo (desarrollo personal). Por lo tanto, se centra, a diferencia de otros métodos de entrenamiento, en el desarrollo integral del deportista, no ofreciendo la respuesta al jugador, sino sentando las bases para que sea él mismo quien busque soluciones. En este caso, podríamos hablar de partidos condicionados en el que buscamos que aparezcan todas estas estructuras.

Al final de la cuestión, lo que deducimos de esta reflexión, más allá de las aportaciones técnico-tácticas de los juegos de posición en la idea de juego del equipo, es que forman parte de la identidad de esta filosofía de juego, son el ADN de su fundamento teórico y epistemológico y definen perfectamente el concepto de juego de un equipo.
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