EL ENTRENAMIENTO INVISIBLE

15/03/2016
Agustín Romaguera Mesguer


EL ENTRENAMIENTO INVISIBLE

Históricamente, hemos entendido que sólo aquello que se realiza dentro de un terreno de juego constituye lo que conocemos como entrenamiento. Sin embargo, hay otros muchos factores que condicionan e influyen en dicho concepto y que en los últimos años han sido tratados de manera más específica debido a su importancia en el rendimiento de un deportista. El calificativo de invisible se debe precisamente a que son elementos que no están presentes en lo que entendemos como entrenamiento, que no aparecen generalmente en las planificaciones y que no son cargas de trabajo que se entiendan como parte de un proceso de mejora en la preparación física del deportista; sin embargo, son fundamentales a la hora de conseguir un estado físico y anímico completo para competir de una manera más eficiente.

Es lógico pensar pues, que nuestro entrenamiento no termina cuando abandonamos el terreno de juego, dado que eso, no deja de ser una parte del proceso, muy importante, pero sólo una parte del todo. Pero también es esencial el antes y el después del ejercicio físico, pues es necesario que el organismo esté en condiciones de realizar la actividad física y que después de ella se recupere como es debido. Aunque hayamos acabado la actividad física nuestro cuerpo sigue activo, y por lo tanto, es en ese momento en el que el organismo necesitará los cuidados necesarios, que a continuación trataremos, para recuperarse del esfuerzo y afrontar de nuevo la actividad física.

Llegado este punto es importante resaltar que este elemento “invisible” es una práctica que generalmente escapa al control de entrenadores y de coordinadores de los equipos, y que por lo tanto pasa exclusivamente por el autocontrol del jugador. Cada vez resulta más habitual, ver y escuchar a través de los medios de comunicación noticias relacionadas con algunos futbolistas en situaciones extradeportivas que son desde el punto de vista profesional, bastante desagradables y que nada tienen que ver con la práctica deportiva por la que destaca dicho deportista.

ELEMENTOS DEL ENTRENAMIENTO INVISIBLE 

De esta manera algunos de los elementos a los que hacemos referencia están relacionados con las horas y la calidad del sueño, las sesiones de fisioterapia, la higiene, la nutrición, la preparación psicológica, un estilo de vida sexual controlada,...

ALIMENTACIÓN e HIDRATACIÓN

Aunque es obvio que tener una alimentaciónequilibrada y completa es muy importante en cualquier persona, es evidente que en un deportista, y más si es de élite, es un aspecto a controlar de manera específica. Ya no sólo desde un punto de vista nutritivo, sino también educativo y de fomentar unos hábitos que le ayuden a tener el cuerpo en disposición de realizar un esfuerzo físico, de mantener un peso y un equilibrio nutritivo. 


Debemos prestar máxima atención ya a la primera comida del día, el desayuno, dado que ésta nos ayudará a activar el metabolismo y su energía cargará a los músculos para la actividad establecida. Por supuesto, la ingesta de frutas y verduras debe ser primordial y constante, así como alimentos ricos en proteínas, sustancias reparadoras por excelencia, y las grasas. Detrás de éstas, los hidratos de carbono, 
indispensables para la formación de glucógeno muscular y hepático y de la glucosa sanguínea y que cumplen un papel primordial en la alimentación del deportista.

Dentro de este ámbito, debemos prestar especial atención a la hidratación, con agua, que nos ayudan a tener las fibras musculares en buenas condiciones, y sales minerales para una rápida y buena recuperación. En ocasiones, muchos deportistas optan por las ayudas ergogénicas legales y la suplementación complementaria a la nutrición, permitidas e incluso recomendadas por una necesidad biológica.  

HIGIENE 

Nos referimos aquí a los hábitos que no sólo cualquier persona, sino en este caso, cualquier deportista deben tener para la prevención de determinados problemas de salud que les pueda afectar a su rendimiento deportivo. Hablamos, por una parte, de cosas elementales, como la ducha después del entrenamiento o partido, aunque haya doble sesión, llevar una equipación adecuada para dicha actividad en base a la superficie de entrenamiento, temperatura, humedad, exigencias de la competición,… Por otra parte, hablamos también de aspectos quizá también básicos, pero en algunos casos algo más descuidados. Por ejemplo, la salud bucal, realizando revisiones periódicas, dado que problemas de caries pueden provocar lesiones musculares; o también, uñas de los pies mal cortadas, ampollas u otros problemas que puedan afectarnos en los pies.

Por lo tanto, es fundamental establecer unas pautas y tener una organización exigente con uno mismo para tener una buena higiene y unos hábitos de salud correctos, en aspectos como tener una rutina horaria para alimentarse y para el descanso, para sus cuidados, para su tiempo de ocio, para sus entrenamientos y costumbres antes de la competición,...porque al final, todos éstos influirán de una u otra manera en el deportista.

FISIOTERAPIA 

Esta disciplina de la salud resulta esencial también en el deportista de élite no sólo
 para aliviar la tensión muscular acumulada en cada esfuerzo físico, sino también, para maximizar los aportes que la misma va a tener en nuestro cuerpo. Aquí estamos hablando por ejemplo de masajes, estiramientos o la crioterapia, entre otros, que es la aplicación de frío sobre el organismo y sus efectos principales sobre el organismo como son la vasoconstricción, analgesia, anestesia, y por tanto, antiinflamatorio, dado que disminuye la llegada de sangre a un determinado lugar, y también aumenta la tensión arterial.

LA RECUPERACIÓN 

Un aspecto que a veces es poco tratado, y que resulta esencial para poder estar en óptimas condiciones para rendir son las horas de descanso, de sueño, puesto que un mal hábito en cuanto a escasez de descanso, puede contribuir a un déficit en la recuperación muscular, y por ende, a un mayor riesgo de lesión o de rendimiento físico, dado que en dichas horas de sueño es cuando el organismo libera las hormonas responsables del crecimiento muscular. Si no lo controlamos, podemos llegar a un estado de fatiga e incluso de sobreentrenamiento, con el perjuicio que ello supone. Así pues es necesaria una correcta recuperación para compensar el desgaste sufrido en el entrenamiento o la competición.

LA PREPARACIÓN PSICOLÓGICA

Es un campo de trabajo que desde hace ya bastantes años se empezó a introducir en el ámbito del fútbol, aunque bien es cierto que todavía en algunas situaciones puede ofrecer algunas dudas. Lo que sí es evidente, es la necesidad de tener un entrenamiento psicológico específico que permita al deportista a autorregularse y le ayude a establecer unos objetivos realistas y alcanzables que mejoren su rendimiento. De hecho, incluso algunos autores afirman que los deportistas pueden aumentar claramente sus posibilidades de éxito si son capaces de orientar sus esfuerzos hacia unos objetivos y retos claramente definidos. 

Potenciar la motivación y la autoestima son fundamentales para llegar a ese éxito, teniendo una actitud mental positiva, potenciadas incluso, si son capaces de compartir sus vivencias y sus situaciones con personas cercanas de confianza. Además, se debe buscar la relación y el control de la ansiedad antes de una competición o de un esfuerzo importante, o sea, lo que conocemos como el control de activación, tanto por exceso como por defecto, desviando la atención hacia cosas que no provoquen un estrés excesivo, en unos casos, o tratando de estimular su nivel de motivación en otros.

De este modo, podemos establecer la necesidad de aplicar programas de entrenamiento mental ya desde la etapa formativa, como ya están haciendo muchos clubes y escuelas; de esta manera, podemos ir modelando sus conductas ya en un periodo tan importante que se caracteriza por el crecimiento y la maduración de sus capacidades físicas y cognitivas. Por lo tanto, el objetivo es conseguir en dicho deportista no sólo una mejora en su desarrollo exclusivamente deportivo, sino en todo su ámbito personal, desde su autoestima, sus resultados escolares, las relaciones familiares, su alimentación, hábitos de salud,… que le permitan tener una estabilidad mental y física para desarrollar de manera óptima su trabajo.

Como conclusión pues, observemos la cantidad de variables y aspectos sobre los que debemos centran nuestra atención y que claramente influyen en el rendimiento de un jugador y de un equipo, y cuántas de ellas resultan prácticamente invisibles al entrenador, el cual depende no sólo de la gestión y preparación del equipo en todos sus ámbitos, técnico, táctico, físico y psicológico, sino que además, lo hace también de todos los elementos anteriormente descritos y que obviamente le resultan muy complicados de controlar. De esta manera, un buen cuerpo técnico asociado a un esfuerzo por controlar dichos aspectos y a una perfecta concienciación y educación sobre sus jugadores hará que todo sea mucho más fácil para que éstos estén en perfectas condiciones para tener un rendimiento óptimo y por ende, para servir al equipo.
 

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