¿ENTRENAR? ¿PARA QUÉ?


03/03/2016
Agustín Romaguera Meseguer




¿ENTRENAR? ¿PARA QUÉ?

Muchas veces nos hemos preguntado la necesidad de entrenar de una u otra manera, de hacer más o menos entrenamientos, de darle una mayor o menor duración, con un carácter más lúdico o más complejo cognitivamente, y otras muchas variables, pero bien es cierto que primeramente debemos atender a una serie de elementos que resultan fundamentales para entender la necesidad del entrenamiento. Siguiendo las ideas de Santiago Coca podríamos hablar de 4 elementos:


Elemento de apoyo, que se vincula con el hecho de la participación. Se justifica en sí mismo en el hecho de la participación de los futbolistas en el entrenamiento, pues sin la presencia de todos los futbolistas, no hay posibilidad de construir un equipo. Ahora bien, para conseguir el reclamo de los mismos, es fundamental que el entrenador defina claramente lo que se va a hacer en cada entrenamiento, pues el futbolista percibe rápidamente si su plan de entrenamientos ha sido debidamente preparado, y, además, si tiene una coherencia estructural y metodológica. Por lo tanto, para conseguir dicha participación, elementos como el método de trabajo, el sistema de entrenamiento, la adaptación al contexto y circunstancias de la competición y la motivación para el mismo resultan esenciales.


- Elemento de contraste, en relación al concepto de aprendizaje que supone el entrenamiento en sí mismo. Este elemento se refiere al hecho de construir todo un proceso de aprendizaje a partir de las experiencias de entrenamiento y competición que vayamos acumulando y sobre las cuales guiar dicho proceso. Es evidente que dichas experiencias y valores acumulados sobre los que iremos construyendo dicho proceso no pueden basarse en los resultados, porque nos podría llevar a equívoco. Resulta esencial partir de los hechos, de las acciones, de las actitudes, también de los errores, y en definitiva, de las variables que podemos controlar, para poder ir mejorando y guiando nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje. Como decía Mahatma Gandhi: vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.


Nuestro objetivo, es formar jugadores y un equipo competente, fomentando, desde mi punto de vista, un aprendizaje por descubrimiento, en el que el jugador sepa resolver las diferentes situaciones que se dan en cada tarea y entrenamiento, que son muchas y variadas, para poder actuar de manera más eficiente en todas las circunstancias cambiantes que se va a encontrar en cualquier partido. Por lo tanto, se debe conducir al jugador al desarrollo de su capacidad para resolver problemas y pensar sobre la situación a la que se le enfrenta. Aquí, el entrenador hace la presentación de una serie de problemas, después, el jugador hará el esfuerzo suficiente para encontrar los criterios o reglas necesarias para resolver un problema. Como decía Jerome Bruner (1978), en relación al maestro, tiene poder quien tiene la fuerza para coaccionar y quien tiene la capacidad para cambiar las creencias de las personas y sus sentimientos”. De esta manera, demos herramientas y recursos, demos las pautas y la confianza, y creemos el espacio y el momento para la reflexión de sus experiencias, y cómo a partir de las mismas, puedan ir creando y mejorando sus aprendizajes. 
  

A pesar de los expuesto, ya sabemos que lo que públicamente se valora son los resultados, dando como éxito o fracaso su proceso de entrenamiento en función de los mismos, provocando que muchos entrenadores, aún haciendo un trabajo excepcional con el equipo y con cada uno de sus jugadores, acaben siendo despedidos.


Elemento de tránsito, relacionado con el concepto de adaptación. En este caso, debemos entender que para que haya dicha adaptación al entrenamiento, y que por lo tanto suponga una mejora en nuestro rendimiento, el mismo debe ser selectivo, alejado de la rutina y la monotonía. Debemos controlar y manejar diferentes herramientas (medios), que deben ser variados, atractivos y específicos para que nos permitan llegar a nuestro fin, que nos es otra cosa que la mejora del rendimiento de nuestro equipo y de nuestros jugadores. Obviamente, hay que focalizar nuestra atención sobre dichos medios, sobre el proceso y el procedimiento a utilizar, así como tratar de motivar a nuestros futbolistas para conseguir en ellos una mayor competencia y aportación al equipo.


Elemento de clima o de optimismo, referido al nivel de compromiso y de esfuerzo voluntario (placer) como partes del proceso de entrenamiento. Estamos hablando de la motivación, de la voluntad y el sacrificio por entrenar sin necesidad de elementos extras, simplemente el gusto y la felicidad por entrenar; de ahí la necesidad de sorprender y crear un modelo de entrenamiento que dentro de la exigencia obvia, sea atractivo y especial para el jugador. Obviamente, las relaciones interpersonales, el clima del vestuario, el entorno del equipo y del propio jugador, el carisma del entrenador y el atractivo de la propia competición van a ser de una influencia vital para conseguir esta motivación y esfuerzo por y para el entrenamiento.


En definitiva, más allá de la necesidad del entrenamiento como hecho fundamental para la construcción y mejora de un equipo, son la realización de uno mismo, la autoestima, la capacidad de superación, la constancia y el trabajo, los vínculos personales, y otros muchos elementos, los que justifican sobradamente la necesidad de la asistencia total al entrenamiento de cualquier equipo en cualquier ámbito deportivo.
  

BIBLIOGRAFÍA


Bruner, Jerome. (1972)«El proceso de la educación». Uteha. Méjico.

Coca Fernández, Santiago (1993). El hombre deportivo: una teoría sobre el deporte. Consejo Superior de Deportes.


AGUSTÍN ROMAGUERA MESEGUER

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