PERIODIZACIÓN TÁCTICA (III): ¿REALIDAD O FICCIÓN?
“No sé donde comienza lo físico y acaba lo psicológico y lo táctico. Para mí, el fútbol es globalidad, el jugador también y de ahí que no consiga hacer la división. Yo no hago trabajo físico”. J. Mourinho. ¿Seguro que no lo sabes?
En los dos artículos anteriores, hemos tratado de desgranar algunos de los aspectos que fundamentan esta metodología de entrenamiento que ha irrumpido con fuerza en los últimos años. Ahora bien, ¿la puesta en práctica de la misma, es tan real y purista cómo dicen? ¿todos los entrenadores que dicen basarse en dicha metodología, verdaderamente la aplican correctamente o simplemente es màrqueting?
Todos sabemos que Mourinho, máximo exponente de la escuela Portuguesa, es uno de los referentes de la periodización táctica, pero ¿realmente la aplica al 100% en su trabajo de entrenamiento? Obviamente no. De hecho, en su etapa en el Inter de Milán, había un cartel de importante tamaño con los horarios de trabajo en el gimnasio para todos los integrantes de la plantilla. Así que, sólo con este detalle, podemos ver que ni siquiera un entrenador tan afín a esta metodología cumple perfectamente con los fundamentos de la misma. O es que alguien piensa que el nivel físico de muchos de los jugadores que han trabajado con él (Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Zanetti, Drogba,…) se consigue sólo con tareas de entrenamiento contextualizadas?. Visto esto, si analizásemos al detalle a muchos de los entrenadores que manifiestan basarse en esta metodología de una manera tan purista, encontraríamos muchos detalles que los dejarían “en mal lugar”.
De manera introductoria, diremos que históricamente toda planificación realizada de una temporada, ha estado condicionada por los aspectos físicos a desarrollar, que desde el primer día han marcado la organización y programación de los entrenamientos; sin embargo, desde la perspectiva de la Periodización táctica, ya desde el primer día, debo estructurar el trabajo en base a mi modelo de juego, a la idea que yo tengo de cómo quiero que mi equipo interprete el juego. No hay más que ver las pretemporadas de cualquier equipo hace unos años, y todavía en la actualidad, para ver cómo están completamente condicionadas por los aspectos físicos que hay que trabajar y desarrollar en cada semana de trabajo; igualmente aplicable a la temporada. Si lo comparamos con otra metodología de entrenamiento más actual y de gran éxito, por ejemplo el Entrenamiento Estructurado de Seirul·lo, veremos que aunque ambas comparten un enfoque basado en la consideración del fútbol como un fenómeno complejo, en la primera el objetivo de intervención es el jugador, mientras que en la periodización táctica es mi jugar, mi modelo de juego.
Así pues, vamos a ver cómo y de qué manera, podemos saber si realmente un entrenador aplica correcta y completamente todos los parámetros de la misma. Para ello, tal y como hemos mencionado anteriormente, desde el inicio, el entrenamiento basado en la metodología de la Periodización Táctica, debe focalizar mi manera de jugar, o sea, mi modelo de juego. Desde la primera a la última tarea de entrenamiento, desde la primera a la última sesión de entrenamiento y desde la primera a la última semana de entrenamiento, todo el trabajo debe girar en torno a los principios tácticos que fundamentarán mi modelo de juego, creando situaciones de juego específicas que permitan a mis jugadores mejorar en cómo interpretar mejor ese jugar.
Pero no sólo eso, sino que las tareas, su organización, el rol de los jugadores, su interacción y su enfoque, deberán estar intrínsecamente unidos, relacionados, puesto que sólo de esa manera el jugador será capaz de interiorizar verdaderamente dichos aspectos. Como dice Martí Perarnau: la clave es que el entrenador debe tener el enfoque sistémico con el entorno que le permita también recibir y gestionar de la mejor manera todos estos estímulos, tornando el entrenamiento en un proceso de aculturación, dando lugar a una cultura, con un sistema de valores (axiología) que tenga la intención de llegar a constituir algo praxiológico, esto es, que se convierta en una emergencia en el aquí y ahora, una identidad operante capaz de expresar estos valores en el juego, actuando coordinadamente de acuerdo con una idea común.
Así pues, ya desde los rondos, debe haber una orientación a lo que yo quiero en mi equipo, roles, interacciones, intenciones… con el fin de buscar un corpus relacional entre cada uno de los principios, subprincipios y subsubprincipios que quiero para mi equipo. Obviamente, si inicio el entrenamiento con carreras y ejercicios de calentamiento analítico ya no es periodización táctica. Si hacemos ejercicios de técnica con pases, conducciones, tiros de manera descontextualizada, ya no es periodización táctica. Si organizamos un partido sin ningún tipo de condicionamiento táctico, no es periodización táctica. Pero si todo eso, lo estructuramos dentro de una tarea, y éstas a su vez en un entrenamiento, y a su vez en un morfociclo patrón, con una relación entre ellas, con situaciones de juego específicas, orientado a la filosofía de juego y al modelo de juego que mis jugadores han de saber interpretar, si fomento la interacción entre jugadores según su posición, si entiendo la carga como algo cognitivo y emocional y lo más importante, si todos los conceptos que lo fundamentan son de ámbito táctico, eso, sí es periodización táctica. Como dice Vítor Frade, en Xavi Tamarit (2013, pág. 80): hay una “presencia constante e ininterrumpida del patrón”.
Una tarea tipo que reúne los aspectos antes mencionados podría ser ésta. La misma está orientada según mi modelo de juego, con una exigencia cognitiva para interpretar el juego, con situaciones específicas de juego y por puestos y roles específicos, y con principios y subprincipios tácticos que fundamentan mi jugar. Situamos en los fondos a los centrales (y porteros), banda para laterales/extremos, centro para medios y línea central para delanteros.

Más allá de la aplicación de ésta o cualquier otra metodología de entrenamiento, cada entrenador debe saber de antemano cuáles son los fundamentos de su metodología de entrenamiento, diseñar las tareas en base a ésta, organizarlas según sus prioridades, saber el contexto en el que trabajas y definir claramente los objetivos que persigues. Si estos aspectos no están claros, no habrá metodología ni método de trabajo, no habrá coherencia ni fundamento y difícilmente habrá mejora en los jugadores y el equipo.
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